Altea: una auténtica ciudad de pescadores en blanco y azul

Situación geográfica de Altea

Situada en la Costa Blanca, entre Valencia y Alicante, Altea está considerada como la ciudad de los pescadores y de los artistas. Esta ciudad de la provincia de Alicante, en el sureste de España, al lado del mar Mediterráneo, se encuentra a 50 km. al norte de la ciudad de Alicante y a 130 km. al sur de Valencia. Altea ofrece diferentes áreas residenciales donde se pueden encontrar lujosas Villas, Casas, Chalet’s y Apartamentos.

Información general sobre Altea

Altea, con sus aproximadamente 20.000 habitantes, ocupa una superficie de 34,4 kilómetros cuadrados y está construida sobre una colina. Su maravillosa basílica con sus resplandecientes cúpulas azules, corona majestuosamente la cima de la montaña. Construida sobre la ladera, el centro de la ciudad vieja con su multitud de calles estrechas y callejones, se ha convertido en el hogar de muchos artistas y en él se pueden encontrar numerosos restaurantes y bistros muy acogedores y graciosamente decorados.

El turismo, que ha crecido significativamente desde 1950, gracias al clima mediterráneo de Altea, con playas donde los niños pueden disfrutar, su característico centro de la ciudad, todo ello ha contribuido al desarrollo de la ciudad y sus gentes.

Historia de Altea

La historia de Altea se remonta a muchos siglos atrás en el tiempo, y se caracteriza por las múltiples civilizaciones que pasaron por Altea en sus recorridos a lo largo de los tiempos. Iberos, fenicios, musulmanes, griegos y romanos dejaron todos ellos sus huellas en Altea.

Parece ser que el nombre de Altea también es de origen griego, ya que se piensa que procede de la palabra griega Althaia, que significa “Yo me curo”. Desde que la ciudad se situó en la desembocadura del río Algar (que significa río de la salud), la historia supone que en los tiempos antiguos Altea fue una aldea con valores estratégicos, médicos y muy beneficiosos.

Paisajes y alrededores de Altea

Situada a lo largo de la bahía, Altea está enclavada entre las montañas y el mar. Ofrece una vista panorámica de las pintorescas cúpulas azules de la iglesia de la Virgen del Consuelo, también conocida como iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. La iglesia está construida en la colina y se extiende por encima del centro histórico de la ciudad. Aquí también encontrará un laberinto de calles de adoquines y numerosos tramos de escaleras que bien vale la pena visitar. El paisaje le invitará a contemplar las maravillosas vistas de las calles pintorescas y de la costa, y le llevará a visitar los muchos y bonitos puntos de interés de Altea.

Playas de Altea

Acantilados y playas de guijarros diferentes unas de otras se extienden a lo largo de los 6 kilómetros de costa de Altea. Pequeñas calas y playas se suceden desde el Barranco del Mascarat hasta el paseo que la separa de Alfaz del Pi.

Cerca del centro de la ciudad vieja se encuentra la Playa de la Roda, mientras que la playa más grande, Cap Blanch, se sitúa un poco más al sur, fusionándose de modo imperceptible con la playa del Albir. Un poco más al norte está la Playa de Cap Negret, una playa de guijarros que termina en una pequeña cala de negras rocas llamada Cala del Soio. Otra de las playas favoritas es la de L’Olla, situada enfrente de la isla del mismo nombre. Los límites de Altea están marcados por el pico de la montaña del Mascarat y la Sierra de Bernia, donde se pueden encontrar calas con pequeñas playas de guijarros tales como La Barreta, La Solsida y La Galera.

Puntos de interés en Altea

Aparte de la anteriormente mencionada iglesia de la Virgen del Consuelo, con sus magníficas cúpulas azules, Altea ofrece una gran cantidad de museos:

  • Museo Étnico de la Música, con su colección de Carlos Blanco Fadol, que está considerado uno de los más importantes del mundo en su campo. Un fabuloso auditorio ofrece diversos conciertos y representaciones para su deleite.
  • Museo Navarro Ramón
  • Sala de Pinturas, un museo vivienda sobre el arte de pintar.
  • Casa de Cultura donde se pueden visitar diferentes colecciones temporales.

Además de todo esto, hay competiciones de bandas musicales y festivales entre los que destaca la “Competición Internacional de Bandas de Música Villa d’Altea” que tiene lugar en noviembre o diciembre y reúne a más de 500 músicos.

La noche del segundo sábado de Agosto se dispara un gran castillo de fuegos artificiales acompañado de luces y sonido que vale la pena ver.

Cosas que hacer en Altea

Todas las personas que visitan Altea deberían hacer un recorrido a pie a modo de exploración. El laberinto de calles estrechas y callejones ofrece una maravillosa vista de la bahía de Altea que le ha dado a Altea la fama de la que disfruta. En su paseo se encontrará con un gran número de pequeñas tiendas y galerías de arte que ofrecen gran variedad de productos artesanales.

A tiro de piedra de Altea se encuentra Cactuslandia, lugar que alberga una colección de más de mil especies de cactus y loros que seguramente le gustará.

En dirección a Benidorm hay gran variedad de parques de atracciones, tales como Terra Mítica, primer parque temático de España. Este parque está dividido en cinco zonas que representan las cinco civilizaciones perdidas de la antigüedad. Sus atracciones le transportarán a los mitos y leyendas de épocas pasadas.

Aqualandia es un gran parque temático dedicado al agua, donde jóvenes y menos jóvenes se divertirán y vivirán experiencias inolvidables en sus numerosas piscinas con trapolines, rápidos, cascadas y una gran variedad de toboganes.

Preciosos animales exóticos y criaturas del mar le esperan en el Safari Park de Vergel o en el parque zoológico de Mundomar, en ambos podrá disfrutar de diferentes shows y atracciones.

La gastronomía de Altea

Los platos más característicos de la cocina española están también ricamente representados en Altea. Lo más típico de la zona, así como de la Costa Blanca, es sin duda el arroz, que se puede preparar de más de 300 formas diferentes.

En las montañas, el arroz se usa como uno de los ingredientes del famoso puchero, y también el cerdo, salchichas, calabaza, nabos, remolachas, guisantes y judías.

Los restaurantes de costa siempre tienen pescados y mariscos en sus menús. Los incontables restaurantes especializados en pescado en la bahía, sirven los platos locales más deliciosos, como por ejemplo: Dorada, Lubina a la sal o a la plancha con aceite de oliva, ajo y zumo de limón. La gastronomía de la Costa Blanca también incluye postres dulces con miel, tales como el turrón y helados de Jijona, uvas, pasas, dátiles, pastel de almendras, pastel relleno de sirope dulce acompañado de café licor de Alcoy y licor de hierbas de Sierra Mariola. También vale la pena degustar los vinos tintos, rosados y blancos procedentes del Alto Vinalopó y la Marina Alta.