Cuidados Capilares

El lavado del cabello es imprescindible para conservar el cabello bonito y para ello es fundamental elegir el champú adecuado para cada caso.

Mediante la limpieza es fundamental eliminar todos los elementos que lo deterioran como la grasa o la caspa, así como el sudor y por supuesto los productos cosméticos que se hayan utilizado anteriormente y por último las sustancias medioambientales.

La elección del champú es importantísima y para ello hay que tener en cuenta, además del beneficio cosmético, que se ajuste a la edad, hábito y estado de descamación o grasa de cada paciente.

Además de mantener el aspecto la limpieza es fundamental para preparar el pelo para posteriores tratamientos.

La frecuencia de lavado depende de cada paciente, una vez humedecido el cabello se debe aplicar el champú y friccionar suavemente para que todo el cabello quede enjabonado, el cual debe hacerse respetando la posición natural del cabello, de lo contrario el cabello puede enredarse y finalmente hay que acabar por cortarlo.

El champú es un producto desarrollado utilizando una alta tecnología y a diferencia del champú no interacciona con aguas duras, lo cual le restaría brillo y su aspecto sería sin lustre.

  • Agentes limpiadores.
  • Agentes acondicionantes.
  • Aditivos funcionantes: para darles la viscosidad adecuada.
  • Conservantes: encargados de evitar la sobreinfección bacteriana.
  • Aditivos estéticos: como son los perfumes, colorantes, etc.
  • Principios activos para el tratamiento de problemas específicos.

Después del lavado es importantísimo un buen aclarado con agua abundante. Conviene aclarar que:

  • Los champús no modifican el crecimiento del cabello.
  • Los champús disponibles no dañan el cabello ni el cuero cabelludo, los cabellos que se caen con el lavado no lo hacen como consecuencia del mismo. Son cabello “enfermos” que se caen que se desprenden ante un traumatismo.
  • No interfieren otros procedimientos como permanentes o tintes.

Generalmente muchas personas no dan suficiente importancia al secado debido a las prisas, pero en caso de realizar un secado inadecuado el cabello puede sufrir consecuencias irreversibles.

  • Usar una toalla suave y presionar delicadamente sobre el cabello en posición vertical.
  • Los peines de púas anchas son los mejores para desenredar el cabello.
  • Una vez realizado esto conviene dejar que el pelo se seque de manera espontánea, pero en el caso de no ser así se puede utilizar el secador pero es conveniente tener en cuenta que no conviene utilizar el secador con el pelo aún mojado.

La velocidad y la temperatura debe ser lo más suave posible y siempre moviéndolo de manera que no quede concentrado en un punto. Si no se aplican estos consejos el sobrecalentamiento del agua puede producir un efecto burbuja que acabará produciendo la fractura del mismo.

Los fijadores, lacas, espumas y gomas son un complemento habitual en el cuidado del cabello, tienen como objeto darle la forma que el usuario desea.

Los fijadores son resinas en soluciones hidroalcohólicas. Se usan sobre cabello húmedo y, además de fijar el peinado tras darle la forma deseada, actúan dándole al pelo un volumen adicional. Lejos de resultar nocivos, tienen una acción protectora. Los fijadores están constituidos por polímeros, solventes, neutralizantes y adyuvantes como plastificantes, perfumes, extensiones e inhibidores de la corrosión. Los que se presentan en forma de aerosoles contienen, además, propelentes que deben cumplir las normas establecidas para evitar el deterioro atmosférico.

Otro sistema de fijar el peinado son las espumas moldeadoras, se emplean tanto en el cabello seco como húmedo y están especialmente indicadas en el cabello rizado.

El gel fijador da un aspecto brillante al cabello, siendo más llamativos sobre el moreno.

Las lacas parecen haber perdido mercado en el momento actual, sus usuarias suelen ser personas de edad; se emplean generalmente sobre cabello seco, y tienen como misión fijar y mantener el peinado. En realidad se trata de soluciones de polímeros (“gomas”) que, al aplicarse sobre el pelo y tras la evaporización del líquido, se depositan sobre el mismo, envolviéndolo y constituyendo uniones entre ellos, por lo que quedan fijados en una postura determinada. La vaporización del producto puede hacerse mediante “gotas gruesas”, que tienen un alto poder fijador pero que dan al cabello un aspecto pegajoso y rígido o “gotas finas” que dan una imagen más natural, pero tienen un menor poder de fijación.

Una vez más, la situación intermedia es la que logra un mayor índice de satisfacción. El uso de cantidades excesivas de laca provoca una sensación pegajosa y produce el aspecto de “pseudoliendres” en el cabello. Las lacas clásicas producen una adherencia a lo largo de todo el tallo piloso, sin embargo, las más modernas determinan una fijación por puntos, lo que da un aspecto más natural, menos rígido al cabello.