Dermatomiositis: causas, síntomas y tratamiento

La dermatomiositis es una enfermedad autoinmune que conlleva la inflamación muscular y erupciones en la piel. En este artículo vamos a describir brevemente en qué consiste esta enfermedad, con qué tratamientos se sobrelleva y cuáles son los síntomas de la misma.

Descripción

Esta enfermedad se incluye dentro de las miopatías inflamatorias, al igual que la poliomiositis, enfermedades cuya característica principal es la debilidad muscular y la inflamación.

Sin embargo, no solamente afecta al músculo, sino que la piel también se ve afectada por la enfermedad. En la gran mayoría de los pacientes, aparecen lesiones cutáneas de tonalidad violácea alrededor de los ojos, y también la inflamación de las cutículas de las uñas y de los nudillos u otras partes del cuerpo, que por otro lado permiten un mayor y más rápido porcentaje de diagnóstico de la enfermedad.

Más del 50% de los casos puede ser un fenómeno paraneoplásico, es decir, diferentes conjuntos de síntomas que afectan a los pacientes de cáncer y que no pueden ser explicados por el efecto local del tumor. Pero también existe una forma de la enfermedad que ataca a los niños, conocida como dermatomiositis juvenil. Se puede manifestar a cualquier edad, aunque se han detectado dos rangos de máxima incidencia, estos son, pacientes menores de 10 años y pacientes de entre 45 y 60 años.

La enfermedad prevalece más durante los meses de primavera, aunque no en todos los pacientes.

Causas

La causa se desconoce, aunque algunos expertos sospechan que puede manifestarse cuando una persona con una susceptibilidad genética queda expuesto ante ciertos químicos, virus o agentes infecciosos.

La causa de la enfermedad se atribuye a unas proteínas llamadas autoanticuerpos que atacan a los tejidos corporales.

Síntomas

En la mayor parte de los individuos, la enfermedad se desarrolla lentamente durante el paso de los meses, e incluso años, aunque existen casos en los que se manifiesta de forma súbita.

Como muchas de las enfermedades autoinmunes, puede mejorar o empeorar sin razón aparente.

Algunos pacientes sufren también alguna afectación gastrointestinal y también pueden inflamarse los vasos sanguíneos.

Además, las lesiones cutáneas no se dan en el 100% de los pacientes, por lo que en ocasiones su diagnóstico resulta complicado.

Tratamiento

Una de las recomendaciones principales es la rehabilitación, con ejercicio y terapia física, además de otros tratamientos con calor. Cuando los brotes son muy agresivos se recomienda reposo.

Además, se combina con un tratamiento con corticosteroides o glucocorticoides, inmunodepresores y en algunos casos, terapias biológicas.