El riesgo de padecer cardiopatías

Las enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos siguen siendo el principal problema sanitario en Estados Unidos. Las cardiopatías pueden ocasionar infartos de miocardio, apoplejías, hipertensión arterial, insuficiencias renales y otras enfermedades graves que pueden provocar invalidez o muerte. Por este motivo, los investigadores médicos trabajan intensamente para identificar las formas de reducir el riesgo de cardiopatías.

Un intento por reducir el riesgo de infarto de miocardio o la apoplejía ha sido identificar en el organismo las sustancias que incrementan el riesgo de cardiopatías o vasculopatías. La sustancia más comúnmente reconocida que parece estar relacionada con las cardiopatías es un lípido denominado colesterol.

Las concentraciones de colesterol total inferiores a 200 mg/dl son las más recomendables, entre 200 mg/dl y 239 mg/dl se encuentran al límite y las concentraciones iguales o superiores 240 mg/dl se consideran elevadas.

El colesterol es una sustancia amarillenta que se encuentra en el organismo y que realiza numerosas funciones útiles. El colesterol proviene de los alimentos que consumimos y también se produce en el interior del organismo. El colesterol se desplaza por todo el cuerpo mediante portadores especiales. Existen numerosos tipos de portadores, pero uno de los que más se asocia con la cardiopatía es la lipoproteína de baja densidad (LDL). La LDL es el principal portador del colesterol en la sangre.

El colesterol “malo”

Los estudios han demostrado que las concentraciones elevadas de colesterol LDL se encuentran en la sangre de numerosos individuos que desarrollan cardiopatías. Se cree que cuando una persona tiene demasiado colesterol LDL circulando en la sangre, puede acumularse lentamente (con el paso de los años) en las paredes de los vasos sanguíneos (arterias) que suministran sangre al corazón y al cerebro. En colaboración con otras sustancias, puede formar un material grueso y duro denominado ateroma que puede llegar a obstruir las arterias. Se trata de una afección denominada ateroesclerosis (o arterioesclerosis). Cuando se produce una obstrucción en una arteria, puede bloquear el suministro de sangre al corazón, causando un infarto de miocardio. Si una obstrucción bloquea el flujo sanguíneo dirigido al cerebro, puede ocasionar una apoplejía. Puesto que estos graves problemas pueden deberse a demasiados portadores y partículas LDL (es decir, demasiado colesterol) en la sangre, es importante reducir las concentraciones de colesterol en la sangre cuando éstas son demasiado elevadas.

Su médico le informará sobre su nivel de colesterol en sangre y si éste es seguro para su salud. El riesgo de un determinado nivel de colesterol LDL depende de si cuenta con una historia de cardiopatías y de otros factores de riesgo como el tabaquismo o la obesidad. Sin embargo, en general, la mayoría de los expertos considera que una concentración de colesterol LDL es segura si es inferior a 130 mg/dl. Una concentración de colesterol LDL en el límite del riesgo se sitúa entre 130 mg/dl y 159 mg/dl y una concentración superior a 160 mg/dl se considera de riesgo por la mayoría de los expertos.

Tratamiento de las concentraciones elevadas de colesterol LDL

Debido a los riesgos encontrados en las personas con concentraciones elevadas de colesterol LDL, se han desarrollado fármacos que disminuyen los niveles de colesterol LDL. Se ha establecido que las personas que toman estos fármacos tienen menos infartos de miocardio que aquellas que no los toman. No obstante, se ha observado que muchas personas cuyos niveles de colesterol están controlados con fármacos también padecen infartos de miocardio. Por lo tanto, los investigadores comenzaron a buscar otros factores de riesgo además del colesterol LDL que puedan desempeñar algún papel en las cardiopatías.

Tratamiento de las concentraciones elevadas de colesterol LDL

Otro portador del colesterol en el torrente circulatorio es la lipoproteína de alta densidad (HDL). La HDL lleva de regreso el colesterol de las arterias hacia el hígado, donde se elimina del torrente circulatorio y del organismo. Algunos investigadores consideran que la HDL puede llegar incluso a eliminar el colesterol que queda atrapado en los vasos sanguíneos, disminuyendo el desarrollo de los ateromas. Por este motivo, la HDL se considera el colesterol “bueno”. Las concentraciones elevadas de este tipo de colesterol parecen proteger al organismo frente a infartos de miocardios, mientras que las concentraciones bajas se relacionan con un incremento del riesgo de infarto de miocardio. Por lo tanto, otra forma de reducir el riesgo de cardiopatías es elevar las concentraciones del colesterol HDL. Una concentración de colesterol HDL de al menos 35 mg/dl se considera aceptable, mientras que una concentración inferior 35 mg/dl se considera perjudicial.

Investigaciones sobre los factores de riesgo

Se ha aprendido mucho sobre otros factores de riesgo de las cardiopatías. El riesgo de sufrir una cardiopatía se incrementa con el número de factores de riesgo que tenga una persona. A continuación se describen algunos factores de riesgo importantes.

  • Triglicéridos. – Los triglicéridos, como el colesterol, son lípidos que se encuentran en el organismo. Los triglicéridos proceden de los alimentos que ingerimos y son una fuente importante de energía para el organismo. Sin embargo, las concentraciones elevadas de triglicéridos pueden incrementar el riesgo de padecer un infarto de miocardio. A medida que se incrementa la concentración de triglicéridos, se incrementa también el riesgo de cardiopatías. Las mujeres mayores de 50 años con concentraciones elevadas de triglicéridos tienen un mayor riesgo de padecer una cardiopatía. En el mismo análisis que su médico le indicó para controlar el colesterol también se mide la concentración de triglicéridos. Una concentración de triglicéridos inferior a 200 mg/dl se considera normal. Su médico puede sugerirle una combinación de ejercicio, dieta hipocalórica, pérdida de peso y fármacos reductores de triglicéridos para disminuir la concentración de triglicéridos, si considera que es demasiado elevada.
  • Homocisteína. – Las concentraciones excesivas de homocisteína en sangre se asocian con un incremento del riesgo de cardiopatía, apoplejía y enfermedad de los vasos sanguíneos en hombres y en mujeres. Algunos estudios sugieren que el riesgo de cardiopatía se incrementa en personas con elevadas concentraciones de homocisteína que además fuman o tienen hipertensión arterial.

Se desconoce cómo la homocisteína ocasiona arterioesclerosis. Algunos científicos creen que dañan los vasos sanguíneos, activando la formación de coágulos de sangre. Los estudios han demostrado que las concentraciones de homocisteína en sangre están muy influidas por la dieta. Puesto que el ácido fólico y las vitaminas B6 y B12 ayudan a descomponer la homocisteína del organismo, las concentraciones elevadas de estos nutrientes en la dieta parecen estar asociados con concentraciones bajas de homocisteína en sangre. Las personas con un elevado riesgo de desarrollar cardiopatías deben asegurarse de consumir cantidades adecuadas de ácido fólico y vitaminas B6 y B12. Debería consultar con su médico para establecer su riesgo de cardiopatía y la posible necesidad de evaluar la homocisteína y realizar el tratamiento oportuno.

Hasta hace poco tiempo, la homocisteína no podía medirse fácilmente. Hoy en día ya se dispone de nuevos ensayos de laboratorios que permiten a su médico medir con facilidad las concentraciones de homocisteína.

  • Fibrinógeno. – Las concentraciones elevadas de esta proteína en la sangre se han relacionado con un incremento del riesgo de cardiopatía. No se conoce con exactitud cómo incrementa el fibrinógeno el riesgo de cardiopatía. Se sabe que el fibrinógeno reduce el flujo de sangre, ocasionando que algunas células sanguíneas se adhieran entre sí. De esta forma contribuye a las primeras fases de la formación de ateromas en los vasos sanguíneos.
  • Lipoproteína (a) [Lp(a)]. – La lipoproteína (a) es una variante de la LDL considerada un factor de riesgo importante para el desarrollo de ateroesclerosis. Las concentraciones de Lp(a) son especialmente útiles para predecir el riesgo de cardiopatía cuando otros factores de riesgo, como una concentración elevada de colesterol LDL, están presentes. Se desconoce cómo contribuye la Lp(a) a causar una cardiopatía, aunque puede incrementar la cantidad de colesterol de las paredes de los vasos sanguíneos.
  • LDL pequeña y densa. – Se cree que tener una gran cantidad de este tipo de LDL en el torrente circulatorio incrementa tres veces el riesgo de desarrollar una cardiopatía. La LDL pequeña y densa se localiza en casi la mitad de los hombres que padecen cardiopatías. Este tipo de LDL es mucho más difícil de eliminar del organismo, de forma que permanece en la sangre durante más tiempo. Puede determinarse su concentración mediante un análisis que su médico puede realizarle. Las concentraciones de la LDL pequeña y densa pueden reducirse mediante cambios en el estilo de vida y con el consumo de determinados fármacos. Las personas con concentraciones elevadas de triglicéridos parecen ser más propensas a tener concentraciones elevadas de LDL pequeña y densa, y los estudios realizados han demostrado que algunos fármacos que disminuyen las concentraciones de los triglicéridos pueden asimismo reducir las concentraciones de LDL pequeña y densa.

Combinaciones de factores de riesgo

Los riesgos de desarrollar cardiopatías pueden incrementarse cuando se cuenta con más de un factor de riesgo a la vez. Las personas con concentraciones elevadas de colesterol total en sangre, concentraciones elevadas de colesterol LDL, concentraciones bajas de colesterol HDL y concentraciones elevadas de triglicéridos, tienen un mayor riesgo de desarrollar una cardiopatía que aquellas que sólo tienen uno de estos factores de riesgo.

Análisis

Las autoridades sanitarias recomiendan a todos los adultos revisar sus concentraciones de colesterol. También recomiendan realizar un lipidograma en ayunas (una determinación de colesterol total, triglicéridos, colesterol LDL y colesterol HDL) de todos los individuos con enfermedad de vasos sanguíneos u otros factores de riesgo. Se denomina lipidograma en ayunas porque se supone que la persona que va a someterse al análisis no debe comer durante al menos 12 horas antes de realizar el ensayo.

Cuidando su corazón

Independientemente de los factores de riesgo que tenga, puede reducir su riesgo de infarto de miocardio y apoplejía cuidando bien de sí mismo. El cuidado del corazón incluye dejar de fumar, llevar una dieta equilibrada e hipocalórica, descansar bien y hacer ejercicio, tratar cualquier afección que pueda elevar el riesgo de cardiopatías (tales como la hipertensión arterial o la diabetes) e identificar y tratar los factores de riesgo que hemos descrito. Cada persona es única, por lo que debe consultar con su médico para identificar y tratar sus factores de riesgo de cardiopatías.