La anestesia en el parto

La anestesia y el parto

Desde que se descubrió la anestesia y pudo aplicarse —la reina Victoria de Inglaterra, el siglo pasado, fue la primera de Europa en usarla y fue muy criticada por ello, por eludir el dolor propio de la maldición divina— ha llevado el alivio a muchos partos. Sin embargo los médicos, a raíz de esto, han convertido el embarazo en una «enfermedad» y el parto casi en una operación quirúrgica. Las mujeres dan a luz en clínicas y hospitales, entre personal sanitario, alejadas de sus familiares y amigos y tratadas como pacientes.

El abuso de la anestesia en el parto ha sido denunciado por las propias mujeres en todo el mundo. Las primeras mujeres que usaron la anestesia fueron atrevidas y osadas al reivindicarla estándo- les prohibida; ahora se reivindica el que sólo se utilice cuando sea necesario o la mujer la pida, pero no por sistema. Muchas mujeres prefieren dar a luz sin perder la consciencia, sin perder el contacto con su hijo precisamente en este delicado momento. Si el temor y la angustia fueran muy grandes, no obstante, siempre es mejor aliviar el dolor y evitar un trauma. Y a ninguna mujer hay que acusarla de sentir miedo. Es una herencia cultural.