Los mitos de la profesión de chef

Ser chef no es sencillo. Hay que tener un gran talento, ser creativo, saber innovar, ser atrevido, pero también hay que dedicar mucho tiempo a hacer cursos, investigar, comprar y, sobre todo, conocer en primera persona todos los servicios que se hacen en una cocina. No se puede ser chef sin antes haber sido marmitón. Es un trabajo que exige una dedicación constante y una disciplina inquebrantable, además de muchos años de trabajo hasta alcanzar el lugar más alto en esa jerarquía.

Además, hoy en día la profesión se puso de moda. Así que hay más talentos que fogones, es decir, mucha más gente cualificada de la que el mercado puede absorber. Lo que otra vez implica invertir en autoformación y en la investigación de tendencias, productos y servicios a fin de seguir siendo competitivo.

Una de las creencias más comunes es la de que si se sabe cocinar, hay que abrir un restaurante. La cosa no es así de sencilla. La gestión de un restaurante implica una formación administrativa que también necesita muchas horas y trabajo. Y para hacer ambas cosas es muy difícil, ya que o bien eres pragmático o bien eres creativo. Un chef no necesariamente es el dueño de su restaurante. Y abarcar ambas cosas puede representar un descenso de la objetividad empresarial o del talento creativo.

Estar preparado y bien asesorado, tener un buen equipo y la formación adecuada, y el capital o socios que permitan iniciar el negocio son algunos ingredientes de la receta del éxito en la cocina.