Aunque la relación entre el calcio y la pérdida de peso no está completamente confirmada (en algunos estudios dice que ayuda a perder peso, mientras que otros dicen que eso no es cierto), resulta que la leche sí te hace bien cuando se trata de grasa abdominal. Un estudio del año 2010 llevado a cabo por estudiantes de la Universidad de Alabama en Birmingham descubrieron que, dentro de un grupo de más de 100 mujeres pre menopáusicas, los niveles de grasa se reducen significativamente cuando se consumen alimentos ricos en calcio. De hecho, por cada 100 miligramos de calcio que consumieron al día (eso es media taza de helado de yogurt suave), perdieron una pulgada de grasa intra-abdominal; esa masa súper mala que tienes dentro y alrededor de tus órganos internos y que está relacionada con mayores probabilidades de enfermedades cardíacas y cáncer. Como el magnesio, el calcio puede ayudarte a dormir si tienes tendencia a permanecer despierto por dolores en los músculos o calambres. El mineral, junto con el calcio, ayuda a relajar nervios y fibras musculares.

Cómo obtener tu dosis: Los lácteos funcionan, pero hay otras fuentes de calcio, como las sardinas, jugo de naranja fortificado y vegetales de hojas verde oscuro como la col rizada y la espinaca.

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